Jaramillo había pegado en el muro con engrudo el robot que había terminado hace sólo un momento, y se había puesto su pijama de cohetes y estaba listo para irse a dormir, su madre le había dado ya su beso de buenas noches y hacía un par de llamadas antes de dormir también, Jaramillo yacía en la cama, y tarareaba una canción que le había entrenido durante el almuerzo, y casi sin darse cuenta cayó en un profundo sueño, lleno de nubes de algodón, peces que volaban entre los hojas de los árboles y nidos de algodón de azúcar, pero de pronto, escuchó como su ventana se abría de sopetón, Jaramillo blandió fuertemente las sábanas y parpadeando rápidamente se cubrió con ella, afuera un farol encendido tambaleaba y se correspondía con la ventana de Jaramillo, que estaba abierta por una extraña razón, y hacía notar una silueta que estaba parada justo frente a la cama de Jaramillo. Jaramillo al notar que la silueta no se movía, lentamente fue bajando la sábana hasta notar un sujeto que tenía una extraña capa, la cual era roja por un lado y negra por el otro, el sujeto lentamente se fue acercando a Jaramillo, respirando fuertemente por su nariz, como si quisiera oler algo en especial, Jaramillo ya no tenía miedo, una inmensa curiosidad le embargaba por completo y de la misma manera se fue acercando a lo que para él parecía un pequeño vampiro pelirrojo.
Cuando el vampiro estuvo lo bastante cerca, hizo un fuerte ademán y mordió el lado derecho el cuello de Jaramillo, pero al primer contacto de sus colmillos con el cuello de Jaramillo empezó a escupir pequeños trozos de madera, Jaramillo se reía afirmándose las rodillas y el pequeño vampiro pelirrojo no entendía nada, Jaramillo encendió esta vez una pequeña vela con olor a vainilla y le entregó un vaso de agua al vampiro para que se enjuagara la boca, entre gárgaras el vampiro le preguntó que tenía en el cuello, y en ese momento Jaramillo le mostró todas las costuras que tenía en el cuerpo -Soy un espantapájaros- le dijo con tenue voz, cuidando no despertar a su madre, en ese momento, una mirada perdida se había hecho presa de los dos, y ambos sentado en el suelo rieron silenciosamente durante un momento.
La luna había avanzado tres cuartos en el cielo, y el pequeño vampiro pelirrojo debía partir, Jaramillo abrió su ventana y antes de que partiera le entregó el pequeño robot que había dibujado, y con el mismo engrudo se lo pegó en la parte roja de la capa, deseándole un buen viaje, y que volviera cuando quisiera, pero que no tratara de morderlo de nuevo, que los amigos no debían morderse entre ellos, el pequeño vampiro asintió entrecerrando sus ojos y convertido en murciélago voló lejos de la ventana de Jaramillo, luego de cerrar la ventana y de apagar la vela, Jaramillo tarareaba una canción de la película que había visto en la tarde y se acostó, tapándose rápidamente, y frotándose los pies uno con otro para recuperar calor, luego de un momento cayó de nuevo en un profundo sueño, pero esta vez los peces no volaban, esta vez él era el que nadaba entre las algas, y los peces lo invitaban a desayunar.
Sr. de la Parra me gusto PERO no me parecio el mismo jaramillo que lei en febrero, deseo que lo continue por favor :D
ResponderEliminarPero mi critica es buena...un tanto sin sentido la historia pero muy imaginable (o cm se escriba).
Nota. 6.5
Atte, Chachi =B