Invierno 7
Microcuentos. Toma 3.
Y saltando en la cama elástica nos dimos cuenta como los trozos de hielo que la cubrían reflejaban la luz de la luna que menguaba lentamente.
Microcuentos. Toma 2.
-¿Le pongo una rosita?
-No, para lo que van a durar casados.
El Regalo de Matrimonio
Amor-Off
-Y Rodolfo me dijo con una chela en la mano.
-Es que me encanta, es una de esas típicas minas piolas, de esas que ven películas francesas, y que no quiere nada con los ritmos movedores de caderas de esos que vienen de Centroamérica. Es de esas que va al teatro sola y compran frutos secos a la entrada, de esas que tienen zapatillas gastadas y el jeans quemado de tanto roce con el pavimento. Es de esas que les gusta sacarle fotos a los viejitos que caminan de la mano, y siempre se detienen a revisar los libros usados. De aquellas que piden a probar cerezas en los carros en el centro como si fueran a comprar y luego se van. ¿Te fijas? de esas que no pisan las líneas cuando caminan por la calle, de esas que te rozan la mano suavemente cuando vas por la calle.
.¿Y qué onda?
-Y nada, me encanta, pero nunca se lo diré.
-¿Por qué?
-No soy lo suficiente excéntrico para estar con ella.
Medio Día
La habitación era perturbadoramente blanca, la luz se colaba suavemente por las cortinas y la suave brisa primaveral dejaba un tenue aroma a flores cada vez que batía la cortina.
Antonieta yacía desnuda en la cama, sus pechos eran delicadamente aplastados entre su cuerpo y el colchón, su cabello tapaba la mitad de su oído, su pie derecho frota al izquierdo casi de manera imperceptible, las curvas de sus caderas esconden un lindo lunar aceitunado, y sus manos rascan la almohada.
Despunta el medio día y Antonieta todavía no lo sabe.
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