No muy lejos de aquí [Capítulo 1]

Yo vivía junto a unos 34 millones de personas, en un planeta no muy lejos, de aquí, hasta que tuvimos que irnos por razones que todavía no me son muy claras.

Mi planeta era muy lindo, tenía grandes costas de agua tan transparente como una copa de cristal, el mar estaba junto a una playita, cubierta de piedras lisas y de variados colores, ahí, las mujeres tomaban el sol y las que eran mamás llevaban a sus hijos a chapotear en las pequeñas olas que se formaban por la brisa, no eran olas grandes, nunca habíamos tenido un accidente, y los animales que vivían en ella eran pasivos ante nuestra presencia, respeto se llamaba de donde yo vengo.

Yo vivía en la calle Azul 1485, era una casa igual que todas, de color azul, con una rejilla blanca, me gustaba cortar el césped, y leer un poco en el antejardín, mi vida era bastante tranquila, en la semana me levantaba temprano en la mañana, me duchaba, tomaba desayuno, alimentaba a los peces y me iba a trabajar, yo era profesor en la escuela de la ciudad, me gustaba enseñar, me gustaba cuando mis alumnos me preguntaban, y ver que con el tiempo aprendían y ponían en practica lo que les enseñaba, me hacían darme cuenta que había escogido la ocupación correcta. Y cuando salía de clases pasaba a buscar a mi novia, hacia clases en el salón que estaba dos más a la izquierda, siempre después de clases íbamos al Café París a tomar once, y conversábamos durante mucho tiempo, cuando el sol se apagaba, caminábamos por el parque hasta su casa, me besaba en los labios, y me iba a mi casa a dormir.

Notas al Píe de Página

¿Qué se cree que no contesta mis llamadas? Hasta a mi me parecía un poco hipócrita tener esa especie de pensamientos a estas horas de la madrugada.
Bordeaban las tantas de la madrugada, y al más estilo Nescafé estoy parado en mi balcón mirando un amanecer que parecía ser de esos que no te dan gusto mirar.

Pensé por un momento en la muerte, el vecino de abajo escuchaba una radio novela, una nube pasaba por el sol que salía, una pila de libros me esperaba en el baño, y no tenía muchas ganas de salir a calle el día de hoy.

En 15 minutos más tenia que hacer la cama para poder ver mi pieza completamente ordenada, la noche en vela haciendo un cambio en los muebles de mi habitación me había dejado exhausto (maldito Feng Shui).