Era temprano en la mañana, la mami de Pepe está en la ducha mientras el agudo sonido de la tetera indica que el agua está lista, apresurada la mami de Pepe sale del baño sólo tapada con una toalla gris, y apacigua el agua y velozmente prepara dos jarros de leche, uno para Pepe y otro para ella, les deja flotando en baño María (no vaya ser que esté frío cuando Pepe despierte), y caminando en puntillas se acerca a su habitación para arreglarse, afuera todavía está oscuro, y el suave aroma a mañana se acerca por las montañas del sur.
Pepe vive a sólo dos calles de la escuela, tiene pocos años, pero ya va solo, aún así su madre lo mira desde el pórtico hasta que se le pierde de vista, saca un cigarrillo y lo enciende, a lo lejos se escuchan risas de niños, las cuales son apaciguadas con el zumbido del timbre que les hace pasar a clases, son las 8 de mañana, la madre de Pepe cierra la puerta y parte a trabajar, no verá a Pepe hasta la hora de la cena.
Pepe siempre se ha sentado en los primeros asientos de salón, le cuesta mirar la pizarra, su mami lo había llevado al médico de los ojos, el cual le había dado un par de gafas, pero a Pepe no le gustaban, feas las encontraba, así que un día dejo caer su almanaque fuertemente sobre ellos, era el plan perfecto, su mami pensó que había sido un accidente, ahora Pepe sólo esperaba que el próximo año existieran gafas más lindas. El maestro entró en el salón los saludo amablemente e hizo una gran bola en el pizarrón, y escogiendo tizas de colores cálidos pintó el interior, tirando trazos hacía afuera, Pepe estaba muy curioso, el profesor estaba ensimismado pintando la gran bola, y todos los niños esperaban espectantes que terminara su obra. De un momento a otro el profesor dio media vuelta y les dijo a los niños -Este es El Sol- y con sus mangas manchadas de tiza apuntó a Pepe y le preguntó -Usted ¿qué sabe del sol?- Miles de recuerdos pasaron por la mente de Pepe, se vió tendido tomando sol en un campo de avena al sur, se vió corriendo por la playa, y recordó como la fresca agua que rebotaba de sus pies le calmaba el calor, pero lo último que recordó fueron los girasoles que su abuela tenía en su jardín. Pepe corrió asustado hacía la terraza -Abuela! abuela! el girasol se movió!, yo lo vi!, te juro que se movió!- la abuela cogió su bastón y caminó con Pepe hacía el jardín, allí fue donde le contó que los girasoles se movían porque buscaban el sol, y que el sol les hacía bien, les daba energías y los hacía felices. Ahí fue cuando Pepe comprendió por qué los girasoles estaban tristes por la noche.
-El sol hace que lo girasoles se muevan, crezcan, y les da energía- Muy bien! gruñó el profesor, quien se deshizo en explicaciones, Pepe dibujaba el sol en su cuaderno, escuchaba a lo lejos la voz del profesor que les contaba que el sol era una estrella, y que iba a llegar un momento en que se apagaría, en ese mismo momento Pepe detuvo el lápiz y miró estupefacto al profesor, y no podía entender como daba una noticia así sin ningún remordimiento, sin ninguna pena, ni una pizca de tristeza veía Pepe en los ojos de su profesor, cuando el timbre lo sacó de su trance, Pepe no tuvo más remedio que llorar mientras todos sus compañeros se apresuraban al cuarto de baño a sacar una llanta para jugar en el descanso, aquel día Pepe no paro de llorar, y hubo una sola llanta que no salió del cuarto de baño en todo el día.
Al llegar la noche Pepe se acostó temprano, tenía cansancio, sus ojos hinchados se los había ocultado a mamá con su máscara favorita, y cuando ella llegó a la habitación con el libro bajo el brazo, notó que Pepe estaba durmiendo, su luz de noche giraba silenciosamente sobre el velador, la madre no tuvo otra opción que cerrar suavemente la puerta (obviamente no quería despertar a Pepe).
Era temprano en la mañana, la mami de Pepe está en la ducha mientras el agudo sonido de la tetera indica que el agua está lista, apresurada la mami de Pepe sale del baño sólo tapada con una toalla gris, y apacigua el agua y velozmente prepara dos jarros de leche, uno para Pepe y otro para ella, les deja flotando en baño María (no vaya ser que esté frío cuando Pepe despierte), y caminando en puntillas se acerca a su habitación para arreglarse, pero en ese momento nota que Pepe no está, nerviosamente recorre todo el lugar buscándolo, pero no lo encuentra, se viste tan rápido como puede y sale a la calle, no sabe donde ir, no sabe por donde empezar, y decide ir a casa de su madre, y qué sorpresa cuando ve a Pepe disfrazado de dinosaurio durmiendo tenuemente junto a los girasoles, exhausto se veía, su madre se acercó lentamente, le tomó en sus brazos, se lo llevó, y lo acostó, ese día Pepe no fue al colegio, estaba cansado, había estado bailando frente a los girasoles toda la noche, no estarían tristes nunca más.
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