La profesora Regina tenía un cuello muuuuuy largo, y nunca podíamos hacer trampa en los exámenes, y también por culpa de Clementina la urraca, que nos acusaba cada vez que hacíamos algo malo, y como decía Nicolás: siempre en los cursos hay cucarachas soplonas (sin ofender a las cucarachas presentes), pero igual era divertido verla huir a las copas de los árboles, cuando tratábamos agarrarla para vengarnos.
Uno a uno empezaron a llegar mis compañeros, y el que siempre llegaba tarde era Luciano el perezoso, quien por su condición, estaba autorizado a dormir hasta tarde, Luciano es mi mejor amigo, por eso siempre cuidaba el asiento que está a mi lado, así, cuando él llegara, podría estar a mi lado, Luciano era el único que conocía el secreto de Lola, y yo sabía que no podía estar más seguro con otra persona. De pronto el Director ruge el tono de entrada, estaba oficialmente iniciado un nuevo día de clases.
-Buenos días alumnos.
-Bue-nos dí-as pro-fe-so-ra Re-gi-na-. Todos respondimos al unísono y acto seguido nos sentamos.
-Saquen sus cuadernos de Castellano, hoy vamos a hablar de la poesía.
Poesía! los pelos de mi cola se pusieron de punta, Lola me había estado hablando de poesía camino al pantano, estaba decidido, hoy no causaría desorden alguno, pondría atención, así podría conquistar a Lola leyéndole una linda poesía.
Estaba tan ocupado con mis pensamientos,al cabo de un momento, me había imaginado mil escenarios posibles, en algunos tenía un sombrero con una pluma, y arrodillado le cantaba suavemente hermosos sonetos a Lola, quien desde la cima del árbol me miraba desconsolada por tal entrega, ó, me imaginaba frente a ella, los dos tendidos mirando las estrellas en un mantel cuadriculado, y sólo con la luz de la luna leía dramáticamente esbozos de algún poeta enamorado, mientras el croar de las ranas cantaba sutilmente nuestra historia, y los grillos acompañaban haciendo las segundas voces.
La profesora Regina nos entregó a cada uno una hoja de papel, y nos pidió que escribiéramos un poesía, nos dijo que no importaba que sintiéramos que era fea, indigna de llevar el nombre siquiera de poesía (eso no lo dije, lo agrego yo ahora para que se entienda mejor mi punto), pero que la idea era que nosotros encontráramos lo que estaba escrito en la pizarra, "inspiración", la profesora había estado hablando de muchos poetas, y fue cuando recordé que la mayoría les escriben a sus musas, en ese momento no pude pensar en nadie más que en Lola, pero mientras más mordía el lápiz, nada se me ocurría, no me di ni cuenta cuando ya todos estaban entregando sus trabajos, y yo sólo tenía una hoja llena de aserrín. Al cabo de un momento no quedaba nadie en la sala, y la profesora me miraba extrañada, razón tenía, no había hecho desorden en clases, y al parecer atención había puesto, se acercó a mi y me dijo:
-¿Qué sucede Emilio?
-Profesora, tengo tanto que decir, pero no se cómo hacerlo-. En ese momento una gran angustia se apoderó de mi juicio.
-Emilio, eso justamente es la inspiración, hace falta sólo que aprendas a usarla.
En ese momento una gran alegría sentí, sólo tenía que aprender a usar eso llamado inspiración, y por fin Lola estaría conmigo. Salí enérgicamente de la sala, contento por la noticia de la Profesora Regina, y más grande fue mi sorpresa cuando me acerco a la puerta y Luciano se acercaba a la puerta con un papel en la mano, había llegado tarde, otra vez.
esta lindito parra, bien lindito.
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