El Maldito Crimen Imperfecto...

Es tarde en la noche, la plaza de enfrente está vacía, la patrulla acaba de pasar hace cinco minutos, y al parecer no pasará de nuevo en un largo rato, mi frente transpira más de lo normal -primera vez que transpiraba de nervios-, y la ropa negra me hace sentir el cuerpo casi inmortal. Observo cuidadosamente las casas para tener todo bajo mi control, el maldito silencio se quiebra por el murmullo de algún pájaro sonámbulo que deambula nerviosamente en su árbol, único testigo de mi maldito crimen, trato de caminar normalmente, pero el picazón de manos me obliga repetidamente pasármela por mi mal afeitada cara, mis ojos merodean el lugar en busca de fuerzas extrañas, mis pies caminan con rumbo claro, mi cerebro maquiavélicamente planea y repasa uno a uno los rígidos pasos del delicioso plan, mis labios se humedecen y saborean el gusto de la adrenalina de este hermoso momento, y mi autoestima se eleva cada vez más al darse cuenta que todo está saliendo según lo planeado.
Miro sigilósamente por la ventana, tengo claro que cualquier ruido extraño me convierte en presa fácil, tengo que ser un fantasma, una gota de sudor recorre mi cara desembarcando en mi boca, silenciosamente me seco la frente, sacó de la mochila los artefactos escogidos para esta ocasión especial, camino por las sombras del recinto, falta poco, veo la luz de la maldita puerta que separa mi objetivo de mi, maldita venganza ven a mi, mis ganas poco profesionales de la venganza malhumorada solo se puede ver en mis ojos, el resto de mi cuerpo sólo responde a mi maldito plan perfecto.
Estoy en la puerta, se escuchan todas las voces, la pelea entre los nervios y la cordura se me hace cada vez más difícil de controlar, temo perder el norte, pero mi mente me dice una y otra vez que es lo correcto -maldita moral-.
Manoseo excitado mis instrumentos, repaso suavemente cada paso del plan, como si fuera alguna especie de rezo con el cual pedir que todo salga bien, tengo dos revólveres, uno más pesado que el otro, los tomo lo bastante seguro de mi mismo como para no dispararme, pongo cada uno a un costado de mi cabeza -siempre quise hacer esto-, respiro hondo, la angustiosa pelea sobre el bien y el mal ya empieza a molestarme, estoy en posición, estoy listo, me pongo de pie, mi bota golpea la fría puerta con la fuerza suficiente como para abrirla, observo rápidamente la habitación, dos adelante, uno a mi derecha, y a mi izquierda, él, mi objetivo. Mis balas traspasan con éxito el ropaje y todo el material humano que se pudiera interponer en su camino. Mis ojos divisan ya dos cuerpo en el piso, y con más felicidad que rapidez una mágica bala logra romper la mano del maldito que exponía a mi luz su maldita pistola, ordinaria y desordenada, para finalizar con su vida, vida que él eligió, vida que puse fin por el solo hecho de estar ahí.
Y ahora lo tengo ahí, frente a mí, con medio cuerpo en el suelo, y los ojos desorbitados del miedo, si tuviera que ponerle un nombre a su cara, la definiría con un gran signo de interrogación, pero eso era parte de mi venganza, no debía saber porque moría, me acerco a él, mis pasos son rápidamente ahogados por la inmensidad del recinto, y todavía se podía escuchar el pitido de las balas anteriores, mi futura victima trata de pararse sin éxito, mis ojos clavados en los suyos lo obligan a quedarse ahí, debajo mío, como la presa que es, había soñado la noche anterior con este momento, de tener al maldito a mis pies, pero esto no era todo, tenía que morir, yo tenía que matarlo, en su cara veía un dejo de investigación, todavía no lograba identificarme, pero ya no era importante, su hora se acercaba, como mis pies a su posición, levanto suavemente la pistola en dirección a su fruncido entrecejo, debía morir, pero esa no era mi venganza, no debía irse con la duda, la duda eterna, y la ignorancia frente a este importante episodio, sería el más delicioso manjar que nunca había probado, le pregunto -¿Por qué?-, y sin dejar que responda, disparo.

3 comentarios:

  1. Te dije por msn q me gusto super ene cantidad el cuento...claro q me choco un poco el asunto de que moria con una duda y esa densa pregunta del por qué...demas q el asesino era arancibia...mala gente q mates a tus personajes de dudas nicolais, yo los mato de enfermedades venereas; son mas adoc con nuestros tiempos xDDD
    ya jesucristo super estar, este ha sido mi comentario q dejo de ser mistico esoterico misterioso porq todavia estamos hablando ¬¬
    pero bueh

    asi es la vida, son cosas del futbol...siempre encontre medio fome ese chiste de la miss :B

    cuidate y anda a lota pos

    ;*

    mila.-

    ResponderEliminar
  2. Quien te hace amargamente alegre la vida28 octubre, 2010 21:42

    "mmmmm...fff". Sí, ese fue mi primera impresión; prometí comentarte, lo hago por capítulo como lo sugerí, pués con ello puedo ahondar más en mis comentarios y kiza de mejor manera en el texto. Como es el primer capítulo no tocaré lo que refiere a la historia o su argumentación propia, pués me parece interesante y dinámica.
    Ahora bien, considero que pudiste sacarle mucho más provecho a la trama psicológica del protagonísta, además quede con la duda de si el texto qeu insertas en los paréntesis son cosas que dice el el personaje o que tu insertas a modo de comentarios rápidos, si son del eprsonaje sería mejor ponerlo con guiónes, pues así lo marcas de mejor manera, de alguna forma "lo haces hablar, sin mover la boca". En definitiva, el material es bueno, el espíritu tambié, solo falta afinar las formas (Sí, eso es kierkagaardiano jaja), saludos y segiré leyendo a ver ke tal.

    ResponderEliminar
  3. Quien te hace amargamente alegre la vida28 octubre, 2010 21:45

    Comentario soéz que no incluí: Modifica la wea de los comentarios que me carga tener ke hacer mi escribimiento así, es como la mona escribiendo sonetos sheakspirianos con este módico y enclenque cuadrdito tipo cubículo donde hemos de plasmas los caracteres que mueven tus ojos!

    Con amorsh >:D

    ResponderEliminar